Autor: Antonio Estudillo.

Originalmente estos precios nacieron en el siglo XIX como medida de seguridad para que los cajeros no robaran dinero de las empresas que los contrataban, de esta manera los cajeros debían dar un centavo de cambio para lo cual se abría la caja registradora que activaba una campana avisándole al dueño que se había realizado una transacción.

A pesar de que este método de seguridad no se utiliza más, seguimos viendo precios que terminan con el número 99. La razón de que esto siga sucediendo es porque… Compramos más.

Si nos ponemos a pensar esta técnica es bastante ilógica ya que normalmente los establecimientos bajan un centavo (de $80.00 a $79.99) lo cual no beneficia ni perjudica a la economía de los consumidores, pero la razón va más allá de la lógica y esta es su explicación:

Nuestro cerebro registra todo de izquierda a derecha, tanto así que leemos de la misma manera, en primer lugar, nos enfocamos más en los primeros números antes del punto decimal, tomando el ejemplo del precio de arriba primero registramos el número 79 en la categoría de este mismo número en otras palabras 79 y fracción. Esto es por que a nuestro cerebro le encanta simplificar las cosas para que nos sea más fácil tomar decisiones racionales.

Ahora es más fácil comprar un artículo que fue bajado de $80.00 a 79.99$ (diez centavos) en vez de 79.99 a 79.79$ (veinte centavos) y aunque ahorremos más si pagamos $79.79, para  nuestro cerebro hay mayor distancia entre $80.09 y $79.99 por que como lo mencionamos en un principio nuestro cerebro registra de izquierda a derecha por lo cual al cambiar el primer número antes de los decimales captamos un mayor descuento o un menor precio en los productos.

Una segunda teoría afirma que los precios terminados en .99, .97, .95, .93, etc. Los asociamos con productos con descuentos por tal motivo los consumidores compran más cuando los precios tienen estos números.

Con este truco psicológico las grandes marcas hacen que los consumidores compren más en cualquier tipo de giro comercial.

Y tú ¿ya sabías esto?